El documento es resultado de un proceso de trabajo interinstitucional que comenzó a fines de 2025 y que busca fortalecer la articulación entre las tres instituciones responsables de la educación superior pública en Uruguay. La propuesta se inscribe en los objetivos definidos por el Plan Estratégico de Desarrollo de la Universidad (Pledur) 2025-2029, que otorga un lugar prioritario tanto a la consolidación del Sistema Nacional de Educación Pública como a la democratización de la educación superior.
El prorrector de Enseñanza de la Udelar, Pablo Martinis, explicó que «se entendió oportuno poder avanzar en esa línea de democratización, pero en el conjunto del sistema terciario público, con los tres entes autónomos que tenemos ofertas de educación superior».
La iniciativa tuvo su origen en una propuesta presentada por la delegación de la Udelar en la Comisión Mixta ANEP-Udelar-UTEC en diciembre de 2025. A partir de ese primer borrador, representantes de las instituciones comenzaron a elaborar un plan integrado de acciones, proceso que culminó en mayo de este año con la aprobación de un documento común por parte de la Comisión Mixta y de los órganos de dirección de los tres tres entes autónomos.
Martinis destacó que Uruguay «ha avanzado mucho en la consolidación del acceso y avances en el egreso en la educación media superior», condición indispensable para acceder a estudios terciarios. No obstante, señaló que la culminación de este nivel educativo aún no está universalizada, por lo que una de las prioridades será continuar fortaleciendo las trayectorias educativas en la educación media.
El diagnóstico elaborado por las instituciones identifica además dificultades vinculadas a la integración plena de quienes logran ingresar a la educación superior. Según Martinis, el crecimiento sostenido de la matrícula, particularmente en la Udelar, constituye una noticia positiva, pero también genera nuevos desafíos. «Tenemos un fenómeno que es muy bienvenido, de crecimiento sostenido de la matrícula, particularmente en la Udelar, pero eso genera también la dificultad de la masividad en los inicios de las carreras», explicó.
Para enfrentar esta situación, el plan propone reforzar políticas de apoyo estudiantil mediante becas, tutorías académicas y acompañamiento social y psicológico. En paralelo, buscará promover mejoras en las propuestas de enseñanza, especialmente en aquellos servicios universitarios donde el ingreso de estudiantes alcanza dimensiones masivas. En ese sentido, advirtió que mientras la cantidad de estudiantes ha aumentado de forma pronunciada desde la pandemia, los recursos destinados a cargos y horas docentes permanecen prácticamente estancados.
Una hoja de ruta con acciones concretas
El plan establece una primera etapa de implementación durante 2026 y 2027, seguida de una segunda fase prevista para el período 2028-2029. Entre las acciones de corto plazo se encuentra la ampliación de las actividades de difusión de la oferta educativa en todos los centros de educación media del país. El objetivo es que estudiantes de liceos y UTU conozcan las distintas opciones disponibles para continuar estudios superiores. «Nosotros tenemos 140 carreras de grado en la Universidad. Y, por lo general, un estudiante promedio que está finalizando la educación media conoce una cantidad muy reducida de estas carreras», señaló Martinis.
Otra de las líneas de trabajo consiste en profundizar la coordinación entre los calendarios académicos de la educación media y superior, al facilitar el tránsito entre ambos niveles educativos. El jerarca destacó que, durante este año, ya se avanzó en esa dirección mediante una experiencia de articulación que calificó como positiva.
Asimismo, el plan prevé fortalecer programas de acompañamiento a estudiantes, avanzar hacia una política integrada de becas entre las instituciones participantes y mejorar los mecanismos administrativos que permitan una mayor movilidad y circulación de estudiantes dentro del sistema público de educación superior.
También se promoverán acciones orientadas a mejorar las condiciones de enseñanza en los primeros años de las carreras, mediante iniciativas vinculadas a la formación docente, el diseño curricular y las estrategias pedagógicas.
Entre las iniciativas consideradas estratégicas se encuentra la consolidación del Observatorio de Trayectorias Estudiantiles, un espacio conjunto que permitirá realizar un seguimiento más preciso de los recorridos de las y los estudiantes desde la educación media hacia la educación superior.
Según explicó Martinis, actualmente las instituciones carecen de herramientas suficientemente integradas para comprender cómo se desarrollan esas trayectorias cuando involucran a más de una institución. «Hoy no tenemos un sistema de información afinado que nos permita ver eso con claridad», indicó. El Observatorio permitirá analizar los distintos recorridos educativos desde una perspectiva más amplia y comprender mejor los movimientos de estudiantes entre la Udelar, la formación docente y la educación tecnológica.
Articulación interinstitucional y necesidad de recursos
Respecto a las dificultades que suelen señalarse en la transición entre la educación media y la educación superior, Martinis afirmó que uno de los desafíos centrales es profundizar la articulación curricular entre las instituciones.
En ese sentido, destacó la importancia de mantener un diálogo permanente con la ANEP en el marco de los procesos de revisión y actualización de la oferta de bachillerato. El objetivo es garantizar que los cambios curriculares contribuyan a fortalecer las trayectorias educativas y no generen obstáculos para la continuidad de estudios.
Además, adelantó que para la etapa prevista entre 2028 y 2029 se proyecta la creación de trayectorias o ciclos iniciales compartidos entre las tres instituciones, destinados a facilitar el ingreso a la educación superior. «Las que tienen que resolver la desarticulación son las instituciones», sostuvo. Por ello, la propuesta apunta a construir mecanismos conjuntos que permitan acompañar mejor a quienes transitan desde la educación media hacia los estudios terciarios.
Martinis reconoció que algunas de las acciones previstas pueden desarrollarse mediante una mejor coordinación institucional, pero señaló que «las acciones vinculadas a la democratización sí requieren recursos». Entre ellas mencionó las becas estudiantiles, los servicios de apoyo, la mejora de la formación docente y el fortalecimiento de los equipos técnicos y docentes encargados de implementar las distintas iniciativas. Por esa razón, las tres instituciones presentarán el plan al gobierno nacional y procurarán incorporar algunas de sus líneas estratégicas en los pedidos presupuestales que se discutirán en la próxima Rendición de Cuentas.
En el caso de la Udelar, una de las prioridades será fortalecer las políticas de apoyo a los inicios de la formación universitaria, con la inclusión de aspectos pedagógicos, curriculares y tecnológicos. Otra de las iniciativas priorizadas es la creación de una Licenciatura en Psicopedagogía en articulación con la ANEP, oferta hasta el momento inexistente en la educación pública y altamente demandada por el sistema educativo nacional. Según explicó, la nueva carrera contribuiría a mejorar el acompañamiento de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que enfrentan mayores dificultades en sus procesos de aprendizaje.
«Es un acuerdo histórico. Las tres instituciones de la educación pública vienen trabajando articuladamente desde hace muchos años, pero contar con un plan elaborado en conjunto para promover la democratización de la educación superior constituye un hito. Que, además, tenga una expresión presupuestal lo convierte en un paso muy importante para la construcción de la educación pública en Uruguay», afirmó Martinis.-