
Presentación del libro: Políticas de enseñanza e investigación en educación superior en la Universidad de la República
Treinta años de políticas de enseñanza: una historia para pensar la próxima agenda de la Udelar
El Prorrectorado de Enseñanza presentó el libro Políticas de enseñanza e investigación en educación superior en la Universidad de la República. 30 años para construir futuro, una publicación que reconstruye tres décadas de políticas universitarias y pone en discusión sus resultados, límites y desafíos. El trabajo analiza desde la creación de la Comisión Sectorial de Enseñanza hasta las transformaciones curriculares, la formación docente, los proyectos de innovación educativa y mejora de la calidad de la enseñanza, y la consolidación de la educación superior como campo de investigación.
El 28 de agosto, en el Campus Universitario Luisi Janicki: pioneras universitarias, se presentó una publicación construida a partir de una pregunta que excede la conmemoración de los treinta años de la Comisión Sectorial de Enseñanza (CSE): ¿qué produjo, efectivamente, este período de políticas de enseñanza en la Universidad de la República y qué problemas permanecen abiertos?
Coordinado por Mercedes Collazo, el libro cuenta con contribuciones de Diego Amarilla, Carolina Cabrera, Sylvia De Bellis, Virginia Fachinetti, Nancy Peré y Vanesa Sanguinetti. La presentación reunió al actual prorrector de Enseñanza, Pablo Martinis; la ex prorrectora Estela Castillo; la vicerrectora y decana de la Facultad de Odontología, Mariana Seoane; y el exrector Rodrigo Arocena.
La publicación de este libro está lejos de funcionar únicamente como una memoria celebratoria. Sus ocho capítulos reconstruyen el desarrollo institucional de las políticas de enseñanza, estudian los proyectos concursables y su distribución entre los servicios universitarios, analizan la renovación curricular y la formación pedagógica docente, examinan la construcción de la educación superior como campo de investigación y terminan formulando propuestas para una nueva agenda. Buena parte de ese trabajo fue discutido previamente en cuatro Jornadas Institucionales de Evaluación de Políticas realizadas entre abril de 2025 y abril de 2026.

Pablo Martinis en la presentación del libro: Políticas de enseñanza e investigación en educación superior en la Universidad de la República
De iniciativas dispersas a una política universitaria
Pablo Martinis propuso leer esas tres décadas a partir de una transformación institucional: la enseñanza dejó progresivamente de depender de iniciativas aisladas para convertirse en objeto de planificación, financiamiento, evaluación y producción de conocimiento. La creación de la CSE en diciembre de 1993 fue decisiva en ese proceso, porque instaló un organismo central de cogobierno encargado de asesorar al Consejo Directivo Central y promover políticas específicas para la enseñanza.
El cambio puede rastrearse en políticas que hoy forman parte del funcionamiento ordinario de la Universidad: el régimen de créditos, los Ciclos Iniciales Optativos, la Ordenanza de Estudios de Grado, la Comisión Académica de Grado, la enseñanza en línea o la nueva escala de calificaciones. Para Martinis, detrás de esa acumulación hay una definición de política universitaria: “la calidad de la enseñanza requiere políticas específicas, recursos propios y capacidades institucionales de innovación”.
Pero el centro de su intervención estuvo en otra transformación conceptual: qué entiende la Universidad cuando habla de democratización. La expansión de la matrícula y la presencia territorial ampliaron el acceso, pero trasladaron la discusión hacia la capacidad institucional de sostener trayectorias diferentes. Programas de respaldo al aprendizaje, flexibilización curricular, sistemas de créditos y dispositivos de acompañamiento forman parte de esa respuesta.
“La democratización universitaria no puede reducirse al acceso” , planteó Martinis. La afirmación encuentra un correlato directo en el libro: democratizar supone también generar condiciones para que estudiantes con distintos recorridos educativos, territorios y condiciones de vida puedan permanecer y culminar sus estudios. Esa concepción tiene hoy además una expresión interinstitucional en el Plan Nacional de Promoción de la Democratización de la Educación Superior acordado entre Udelar, ANEP y UTEC.

Estela Castillo en la presentación del libro: Políticas de enseñanza e investigación en educación superior en la Universidad de la República
Una memoria que permita revisar las políticas
Estela Castillo situó el origen de la publicación en una preocupación que acompañó su gestión como prorrectora de Enseñanza entre 2023 y 2025: recuperar la memoria de un área de la Universidad que había producido transformaciones relevantes, pero cuyo recorrido no estaba sistematizado en una única publicación. El prólogo que escribió para el libro explicita esa intención: documentar las políticas implementadas, someterlas a evaluación y utilizar la experiencia acumulada como insumo para las decisiones futuras.
Esa perspectiva evita presentar los treinta años como una sucesión lineal de logros. El propio balance de la obra identifica límites. Los proyectos concursables han permitido sostener numerosas iniciativas de mejora, pero la publicación advierte que su alcance continúa siendo acotado.
Para Castillo, esa es precisamente una de las funciones de la memoria institucional: permitir que las políticas dejen de reproducirse por inercia y puedan ser evaluadas. Durante la presentación definió al libro como “una plataforma que nos permitiera ver qué hicimos, qué no hicimos, qué estuvo bien, qué no estuvo bien”. La revisión, sostuvo, debería extenderse a otros programas y áreas del Prorrectorado que tienen trayectorias suficientemente extensas como para ser estudiadas con la misma perspectiva.
Su lectura también recuperó el tiempo que demandan determinadas transformaciones universitarias. La flexibilización curricular o la articulación con otros componentes del sistema público de educación no fueron resoluciones de efectos inmediatos, sino procesos construidos durante años. Esa perspectiva histórica, sostuvo Castillo, permite evaluar mejor las dificultades actuales y discutir con más elementos las decisiones que siguen.

Mariana Seoane en la presentación del libro: Políticas de enseñanza e investigación en educación superior en la Universidad de la República
Cuando una política llega a las carreras y a las aulas
Mariana Seoane llevó la discusión hacia el lugar en el que las transformaciones institucionales adquieren una dimensión concreta: los planes de estudios, los equipos docentes y las aulas. La actual vicerrectora de la Udelar y decana de la Facultad de Odontología ingresó como estudiante en 1995, mientras su facultad atravesaba una reforma curricular de gran escala. Esa trayectoria le permitió leer el período analizado en el libro desde distintas posiciones: estudiante, egresada, docente y autoridad.
Su experiencia permitió introducir una diferencia relevante entre aprobar una política y lograr que esa política transforme efectivamente las prácticas. Una nueva ordenanza, la creditización o la flexibilización de un plan de estudios pueden establecer nuevas reglas, pero su implementación depende de culturas disciplinares, tradiciones académicas y colectivos docentes que no cambian de un día para otro. Seoane recordó, por ejemplo, haber integrado como estudiante un nuevo modelo curricular impartido en parte por docentes formados y comprometidos con el modelo anterior.
Las cifras del libro muestran, de todos modos, la magnitud de la transformación. La Udelar duplicó su oferta de formación en los últimos 25 años y llegó a modificar cerca del 80 % de sus carreras bajo lineamientos curriculares comunes orientados a flexibilizar trayectorias y fortalecer la formación integral. La propia Seoane utilizó esos datos durante su exposición para dimensionar un proceso que, observado desde la cotidianeidad de cada servicio, puede resultar menos visible.
Su lectura también colocó el foco en la formación docente y la investigación educativa. La publicación señala que la formación pedagógica ha sido sostenida durante décadas, pero continúa ocupando un lugar subordinado dentro de la carrera académica frente a otros componentes de la actividad docente. Allí aparece una de las preguntas que Seoane destacó: cuánto valor institucional se atribuye efectivamente a la formación para enseñar y qué lugar tiene la investigación sobre lo que sucede dentro del aula.
“Siempre hay reformas curriculares pendientes”, resumió. La frase no refiere únicamente a revisar planes de estudios existentes. También apunta a los asuntos que comienzan a reclamar espacio en la formación universitaria y que el libro coloca en su agenda futura: género, ambiente, derechos humanos, violencias y otros problemas sociales que atraviesan actualmente las experiencias y preocupaciones estudiantiles.

Rodrigo Arocena en la presentación del libro: Políticas de enseñanza e investigación en educación superior en la Universidad de la República
Democratizar también implica demostrar resultados
Rodrigo Arocena tomó el recorrido histórico para discutir hacia dónde debería orientarse la Universidad. Rector de la Udelar entre 2006 y 2014, período en el que se desplegó buena parte de la agenda de reforma analizada por la publicación, puso el problema de la democratización en relación con la calidad, la eficacia institucional y la capacidad de transformación de una universidad pública y cogobernada.
Una universidad que procura ampliar el acceso, sostuvo, no puede resolver los problemas de calidad mediante mecanismos de selección que excluyan estudiantes. Pero tampoco alcanza con reivindicar el carácter democrático del ingreso si no se construyen condiciones para que las personas aprendan, avancen y se gradúen. En esa tensión ubicó experiencias como las tutorías entre pares, a las que definió como dispositivos con valor pedagógico y también ético.
“Los democratizadores que perdemos la batalla de la eficacia, perdemos la batalla de la democracia”, afirmó Arocena. Desde allí propuso recuperar una idea que atravesó sus años de rectorado: el “reformismo permanente”. Las transformaciones institucionales no deberían pensarse como reformas concluidas, sino como procesos que generan nuevos problemas y obligan a revisar periódicamente sus propios resultados.
Esa lógica alcanza también al cogobierno. Arocena sostuvo que su defensa no puede quedar limitada a argumentos normativos o históricos: la Universidad debe poder mostrar que su forma de gobierno produce capacidad de transformación. En la misma línea cuestionó las tendencias académicas que separan investigación, enseñanza y extensión, y planteó la necesidad de reforzar la formación pedagógica como parte del trabajo universitario.
Su intervención terminó conectando el libro con un problema de escala nacional. Uruguay tiene, señaló, niveles educativos de su población que condicionan sus posibilidades de desarrollo, pero también una capacidad de cooperación entre instituciones públicas difícil de encontrar en otros contextos. Para Arocena, allí existe una oportunidad: “el destino del Uruguay deberá construirse desde la democratización de la educación superior”.

Mercedes Collazo en la presentación del libro: Políticas de enseñanza e investigación en educación superior en la Universidad de la República
Una publicación que deja preguntas abiertas
Mercedes Collazo, coordinadora del libro y profesora titular de la Unidad Académica – Área Pedagógica del Prorrectorado de Enseñanza, tuvo a su cargo abrir y cerrar una presentación en la que buena parte de la discusión terminó confirmando la propia metodología de la publicación: recuperar políticas y datos, pero también confrontarlos con las experiencias de quienes participaron en su construcción. Su trabajo académico está vinculado desde hace años al currículo universitario, la investigación educativa y la evaluación de políticas de enseñanza.
La publicación fue construida precisamente de esa manera. A la revisión documental y el procesamiento de información institucional se sumaron instancias de debate que permitieron poner en discusión los resultados parciales antes de cerrar la obra. Por eso Collazo señaló al final de la actividad que la propia presentación podía incorporarse a ese registro: “por suerte quedó en YouTube y lo vamos a recuperar porque esto es una pieza más, me parece, de este libro” .
Treinta años después de la creación de la Comisión Sectorial de Enseñanza, la publicación pone así a disposición de la Universidad una base documental para discutir sobre muchas decisiones que se han ido tomando a lo largo de los años. Sus datos permiten medir transformaciones que cambiaron la estructura de la enseñanza de grado; sus balances muestran áreas donde los resultados siguen siendo parciales. Y las preguntas que deja abiertas desplazan la mirada desde la historia de las políticas hacia su próximo problema: qué necesita cambiar la Udelar para que una universidad con mayor acceso sea también una universidad en la que más estudiantes puedan aprender, permanecer y graduarse.-
El registro audiovisual de la jornada está disponible en Youtube:
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