Es una vida maravillosa. Tocó estudiar

La Universidad de la República (Udelar) ofreció este jueves la bienvenida a su generación de ingreso a través del clásico Tocó Venir que esta vez incluyó la participación de Metele que son pasteles, La Santa, Salandrú y La Cumana, y el coro de feliz cumpleaños para la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU) que completó 88 años.

A partir de las cuatro de la tarde se instalaron sobre 18 de Julio varios estand. Estaban representadas las facultades de Agronomía, Veterinaria, Ciencias Sociales, Medicina, Psicología, Enfermería, Arquitectura, Humanidades y Ciencias de la Educación, también muchos centros de estudiantes, la Escuela de Parteras, el Servicio Central de Bienestar Universitario (SCBU), el Programa de Respaldo al Aprendizaje y el Centro de Información Universitaria, además de la Secretaría de la Juventud de la Intendencia de Montevideo (IM), la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, y el Consejo de Educación Secundaria (CES). El CES difundió el proyecto «Prevención de la violencia de género en el noviazgo en educación secundaria» a través de dispositivos de realidad virtual, una propuesta que despertó el interés de numerosos jóvenes.

En el estand de la Asociación de Estudiantes de Bellas Artes se estampaban remeras, en el de la Escuela Universitaria de Música un trío ejecutó piezas clásicas, y en el de la Asociación de Estudiantes de Medicina se adiestraba a los interesados en técnicas de reanimación. En todos se ofrecía información a través de materiales impresos, carteleras o videos. El SCBU presentó sus propuestas en las áreas de becas, cultura y deportes, entre ellas Fitness en la Udelar, cuyas profesoras realizaron demostraciones de aeróbica y zumba. Muchos participaron de la instalación de Ajedrez Udelar, en la que se dispusieron varios tableros.

Alrededor de las 20 horas el rector Roberto Markarian, la directora de Desarrollo Social de la IM, Fabiana Goyeneche, y el director del Instituto Nacional de la Juventud, Santiago Soto, saludaron a la concurrencia desde el principal escenario. Tras una maratónica visita a la sede del Centro Universitario Regional del Este (CURE) en Maldonado, donde presidió la nominación del predio como «Maestro Julio Castro» y la entrega de más de 300 títulos de egreso, el rector felicitó a la FEUU por su aniversario. Recordó a los jóvenes que ingresan que son más de 20.000 en todo el país, y los llamó a «participar y protestar, y ¡a estudiar!» También representantes de la Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República y de la FEUU se dirigieron a los estudiantes, mencionando la importancia del cogobierno y la participación de todos los colectivos en los asuntos de la Udelar.

Un ritual que se repite generación tras generación
Hace casi 30 años, un agobiante día de calor, Juan Carlos Larrechea y Karina Thove Negrín viajaron de Colonia a Montevideo para buscar un lugar donde vivir cuando ingresaran a la Udelar. «Recorrimos muchas pensiones estudiantiles, en una época en la que no había internet, ni Google Maps, ni celulares y la COT estaba en la Plaza Libertad», recordó Thove en su cuenta de Facebook. Ahora Larrechea es abogado y ejerce en Colonia del Sacramento, y Thove es licenciada en filosofía y trabaja en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, pero aún recuerda que en el viaje de regreso, «con la excitación propia de todo lo nuevo que ya se venía en nuestras vidas, en la radio del bus iba sonando It’ s a wonderful life».

Con el telón de fondo de las pruebas de sonido, el Portal de la Udelar conversó con decenas de jóvenes de todo el país. Fernanda por ejemplo, es de Florida, estudia Ciencias Económicas y no solo pretende completar la carrera sino cursar algún posgrado porque «hoy en día se reciben muchos, y siempre hay que tener un poco más de estudio para salir adelante». Su padre y su madre trabajan en una empresa de transporte -«por ser del interior ellos no tuvieron oportunidad»-, pero «desde chica me inculcaron la necesidad de la educación». Al principio Montevideo no le gustó, pero se adaptó rápido y ahora «ando para todos lados caminando o en ómnibus y no tengo problemas».

Florencia vino de Paso de los Toros y estudia Relaciones Internacionales en la Facultad de Derecho. Vive en una residencia estudiantil y viaja cada dos semanas a reencontrarse con su familia: su padre trabaja en una empresa de molinos y su madre es funcionaria judicial. Aunque en otras clases, tiene compañeros de carrera que también provienen de Tacuarembó.

Belén estudia en Bellas Artes y está acompañada de otras tres de su generación, todas de Montevideo. Conversan tan animadamente que podría pensarse que se conocieron hace tiempo en el mismo barrio o liceo, pero no: acaban de hacerlo hace pocas semanas en la Udelar. Belén quiere ser fotógrafa, «espero que reconocida», y es la única que vive en Pocitos; las otras viven en Piedras Blancas, Lezica y Cerrito.

Juan Martín viene de Tacuarembó y estudia Derecho, su primera meta es aprobar el semestre. Francisco viene de Paysandú y también estudia Derecho. Su expectativa es hacer la carrera en el menor tiempo posible de la mejor manera, y luego resolver si vuelve al terruño o «capaz que me quedo acá: vamos a ver». Agustín es de Mercedes, su mamá es ama de casa y su papá funcionario municipal. «Me estoy acostumbrando», contó, «pero cuando se puede me voy a visitar a la familia. Al principio siempre es difícil pero uno empieza a encontrar personas que lo ayudan y se hace mucho más pasable, siempre encontrás apoyo en todos los lugares».

Una clase más grande que mi liceo
Sailor, de José Pedro Varela, estudia Derecho. Comentó que vive en la capital con dos amigas, y que para ella «el cambio fue muy grande: allá no hay instituciones tan grandes ni tanta gente junta», contó, pero a pesar de eso se está adaptando. Sus padres no realizaron estudios universitarios, pero su hermano sí en Facultad de Veterinaria. De los compañeros que terminaron secundaria junto con ella, «menos de la mitad» continuaron estudiando en la Universidad —sobre todo en Montevideo—, el resto permaneció en Lavalleja estudiando magisterio, profesorado, o trabajando en distintas localidades, indicó.

Gastón y Lucas son de Capilla del Sauce, Florida. Los dos estudian Ciencias Económicas: «en una clase sola hay más gente que en todo el liceo que iba yo», comentó Lucas. De todas formas cuando han tenido que consultar a algún profesor, siempre tuvieron buena respuesta. Martín, de Montevideo, y Federico, de Canelones, estudian Derecho. Hasta ahora su experiencia en la Universidad fue «muy buena», salvo por algunos profesores que ya están «pasados de edad».

Agustín, de Florida, y Matías, de Sarandí Grande, estudian en Facultad de Ciencias Económicas y de Administración. Viven en el Cordón y viajan a su departamento casi todos los fines de semana, cuando no tienen que rendir pruebas. En Montevideo «todo es diferente», contaron, sobre todo «las aglomeraciones» y el tránsito, pero «te terminás adaptando». En el caso de ellos, la mayoría de sus compañeros del liceo vinieron a estudiar en la Udelar. «La ciudad parece muy grande, pero igual muchas veces nos cruzamos con alguno de ellos», comentaron. De las bandas que tocaron este jueves, solamente conocían a La Cumana, y esperaban escuchar a las demás.

Fuente: Portal de la Udelar
2017-11-06T20:55:25+00:00 Publicado el 28 de abril de 2017|